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| Cien años de Beckett |
En 1906 nacía en Foxrock, cerca de Dublín, Samuel Beckett. La fecha exacta es discutible: él decía que fue el viernes 13 de abril; pero Anthony Cronin, uno de sus biógrafos, defiende otra posibilidad. Cronin asegura que Beckett en realidad vino al mundo un mes después, el 13 de mayo. La partida de nacimiento fue expedida el 14 de junio. ¿A qué se debe la discrepancia? En The Last Modernist, Cronin escribe que Beckett quería que todo el mundo pensara que había nacido un Viernes Santo, el 13 de abril de 1906. Así, el escritor comenzó a crear su propio mito de origen: un hombre nacido bajo el signo de la Crucifixión, para quien el nacimiento no era más que el inicio de la muerte. Un hombre dispuesto a enfrentar con honestidad su propia condición. En todo el mundo se celebra este año el centenario del nacimiento de quien fue el mayor representante del teatro del absurdo. La obra de Beckett es una de las más significativas de la literatura irlandesa -y universal- del siglo xx. Los lugares comunes a la hora de hablar de ella se repiten en todas las latitudes: el vacío, lo fragmentario, el sinsentido. Esperando a Godot se volvió, desde su publicación en 1952, fuente de inspiración para muchísimos escritores y dramaturgos. Es la obra paradigmática del absurdo. Sus protagonistas esperan a Godot, un personaje que nunca llega. No saben muy bien por qué esperan, ni quién es Godot. Tampoco quiénes son ellos mismos. Pero Beckett no sólo experimentó las vicisitudes de la dramaturgia, sino que también incursionó en otras formas de expresión, como el cine y la radio. MYRIADES 1 indagó en este último aspecto menos conocido del autor; como en su fascinante relación con Joyce; y en el legado beckettiano que llegó hasta al mundo artístico argentino. A.D. |
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Publicación: Diciembre 2006 |
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